Reconocer a las mujeres, empezando por las del propio entorno.
Las mujeres de mi entorno: ¿Disfrutan del reparto de tareas o de la práctica de la corresponsabilidad en sus entornos?
En pleno siglo XXI, aún tenemos que hablar de reparto de tareas o corresponsabilidad. Si converso con mi abuela (94 años), e incluso con mi madre (70 años), piensan que soy de una generación de mujeres afortunada... Parémonos un momento aquí. Mi abuela no tuvo opción, cierto es, crió a sus cinco hijas y a su hijo sin que mi abuelo pensara en cambiar un pañal, además no tuvo más opciones que dedicarse a las tareas domésticas, sin aspirar a trabajar fuera de casa si no era para "ayudar" en la labor en las épocas de recogida. Mi madre ya pudo tener una profesión, así que la cosa mejoraba, eso sí, debía cumplir fuera y dentro del hogar, si trabajaba fuera de casa, no por eso se debía notar: su casa era la más limpia y sus hijas la mejor cuidadas, hasta su marido el mejor atendido... El pobre no sabía ni freír un huevo. Visto así, igual tienen razón. ¿Pero ha cambiado tanto la cosa? ¿Nuestra generación es afortunada?
Si me fijo en mis amigas, primas, compañeras de trabajo... Todas tenemos la misma "queja": esa carga mental. Cierto que los hombres de hoy en día están más predispuestos, la mayoría han vivido solos y saben realizar las tareas domésticas, pero la iniciativa al final terminamos llevándola nosotras, aunque no estemos, tenemos que estar. Como en la viñeta que acompaño al texto.
Volviendo a la pregunta con la que empezaba esta entrada, tras esta breve reflexión. No. La respuesta es no. Estamos aún lejos de disfrutar de esa corresponsabilidad, aunque parezca que existe. Por tanto, la educación juega un papel esencial para seguir avanzando y ojalá que cuando mi hija escuche: "las mujeres de tu generación sois afortunadas", de verdad lo sienta así.

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